Escrito por Ignacia Olivares en Revista Qué Pasa

El ingeniero que graba estas delicadas fuentes de agua

Más allá de su belleza y riqueza ecosistémica, los humedales esconden algo más. Se trata de un fenómeno que el experto de la U. Austral, Felipe Otondo, reconoce como «marca sonora», el cual propone una forma inédita de apreciar la biodiversidad de estos espacios a través del sonido.

Según reconoce el Ministerio de Medio Ambiente, Chile cuenta con cerca de 40 mil humedales a lo largo de su territorio.

Caracterizados por ser importantes fuentes de agua y por albergar terrenos poblados de flora y fauna, este tipo de ecosistema es uno de los más productivos del mundo, siendo además cuna de una amplia diversidad biológica.

Los humedales pueden manifestarse en forma de lagunas, lagos, pantanos, desembocaduras de ríos o incluso pequeños cursos de agua. Todos hemos caminado alguna vez –probablemente sin saberlo– a través de su riqueza ecológica, repleta de diversos tamaños, formas y colores. Sin embargo, lo cierto es que, en sus profundidades, los humedales esconden algo más que sólo un bello paisaje. Algo que los expertos denominan «marca sonora».

¿Cómo suena un humedal? A simple vista pareciera que son espacios muy tranquilos, pero si se pone atención en ciertos momentos del día, es posible darse cuenta de que hay mucha actividad, sobretodo de aves y anfibios. «Es un sonido bastante particular, pero percatarse de ello requiere tiempo y sintonía con una escucha más lenta», dice Felipe Otondo, ingeniero del Instituto de Acústica de la U. Austral de Chile.

Otondo es autor del proyecto «Método de time-lapse sonoro para la puesta en valor del patrimonio sonoro de humedales urbanos», que busca explorar la relación entre el paisaje auditivo de humedales en Valdivia y el desarrollo urbano de la ciudad con un innovador método de registro auditivo.

Durante los últimos 30 años, diversas regiones de Asia, Europa y Norteamérica han comenzado a poner atención en el patrimonio sonoro natural de sus entornos y Chile no es la excepción. «Cada comunidad o espacio tiene una identidad sonora propia, sin embargo, el riesgo de que ésta desaparezca entre los ruidos de la ciudad ha generado que se tenga más consciencia sobre su valoración», dice Otondo. Es por ello que el proyecto propone condensar toda la actividad sonora de un humedal de 24 horas a cápsulas de cinco minutos a través de un time-lapse, método que se utiliza usualmente en fotografía pero que esta iniciativa ha llevado por primera vez al registro auditivo en la plataforma Soundlapse.

Escuchando humedales

«A los valdivianos les cuesta considerar los humedales como parte de su paisaje cotidiano, por lo que la idea de esta iniciativa se originó con la intención de evidenciar si a través del sonido podíamos tener un acercamiento distinto a estos espacios, entendiendo su valor en términos de flora y fauna. Así fue como nos planteamos la idea de escuchar lo que sucede durante 24 horas en un humedal mediante el formato time-lapse», dice Otondo recordando la iniciativa que desde 2016 ha logrado capturar por primera vez el sonido de los humedales en Chile.

Felipe Otondo grabando los sonidos de un humedal

La iniciativa, financiada por la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica, Conicyt, se llevará a cabo durante los próximos tres años y contempla dos tipos de grabaciones. En la primera parte se realizarán registros durante un año completo tomando muestras de tres humedales de Valdivia: el Huachocopihue, ubicado en el Parque Urbano de la ciudad, el Cau Cau, situado en el Río Cruces y el humedal Las Mulatas.

La segunda tanda de grabaciones considera registros más sofisticados, en los que se ocupará una cabeza binaural, algo parecido a un maniquí con micrófonos en los oídos, que permitirá recrear de manera fidedigna la sensación auditiva que tiene una persona al estar en un humedal y así obtener material detallado, realizado en periodos distintos y concretos del año.

«Esta forma de registrar los sonidos nos va a entregar información detallada sobre cómo es el hábitat de la flora y fauna en un humedal hoy en día. Sería muy interesante volver a grabar en cinco o diez años más y evidenciar si efectivamente los cambios son negativos u, ojalá, positivos, lo que nos permitiría tener una idea bastante clara de si hay un efecto del entorno exterior.», concluye Otondo, agregando que en el futuro se plantea la posibilidad de implementar la iniciativa en aplicaciones móviles, plataformas online y de realidad virtual.


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